Rosario Ricaldi: Es importante escuchar y con la misma gente encontrar soluciones



Rosario Ricaldi: Es importante escuchar y con la misma gente encontrar soluciones

Uno de los sectores de la población que fue más afectado por la pandemia del Covid – 19 es el femenino y más aún de quienes habitan en el campo, tal el caso de las mujeres de Tarija, quienes además de los efectos individuales del virus viven la pandemia de la violencia intrafamiliar y el daño a sus medios de vida.
Esta situación tan compleja llevó al Centro de Capacitación e Investigación de la Mujer Campesina de Tarija (CCIMCAT), en el marco de su razón de ser de empoderar a las mujeres y generar condiciones de igualdad, a efectuar una serie de acciones en bien de las mujeres del lugar, lo que fue explicado por su directora, Rosario Ricaldi, en entrevista transmitida por la Red Erbol.

Ante este panorama incierto el CCIMCAT efectuó distintas acciones con el fin de tomar las medidas más adecuadas ante la pandemia y el escenario postpandemia, entre estas se destacó conversatorios virtuales y radiales sobre distintas temáticas (producción, salud, medio ambiente, agua y visiones de los jóvenes), una encuesta y se puso en agenda diversos temas que permitieron escuchar a la población.

Ricaldi destaca el conocimiento y sabiduría de la gente que, en el caso del Covid- 19, expresó en su momento acciones acertadas que se debían implementar, así como cuando se hizo la consulta sobre el tema de la salud, la gente de Bermejo y Yapacari explicó acciones urgentes que se debía asumir: ante la sospecha de contagio se debía tomar medidas como que no falte alimento, se facilite medicamentos, no se espere a que la enfermedad los lleve a los centros médicos que no tiene capacidad para atender y que se efectúe batidas (rastrillajes).

La violencia intrafamiliar, la otra pandemia

De acuerdo con Ricaldi la violencia se constituye en un problema que recrudeció en los meses de pandemia porque la familia se encuentra reunida y es ahí donde hay más violencia de género, el virus puso en evidencia este hecho, y también las condiciones que tiene el Estado para enfrentarlo, ello a pesar de la existencia de leyes nacionales y departamentales.

“Antes se decía que cada tres días moría una mujer por femicidio ahora es cada dos días, además de haberse incrementado la violencia contra niños bajo el rótulo de disciplina”, afirma Ricaldi.

En ese marco en el conversatorio sobre esta temática se develó que el acceso a los servicios de atención a las víctimas de violencia, como números habilitados para este efecto, fue disminuido y por ende no se podía acceder porque se priorizó la atención de la pandemia.

“En la encuesta elaborada para tal efecto sobre la pregunta de si hay violencia en la familia, barrio o zona el 69% dijo que no, el 19% que sí y otro porcentaje que le habían comentado, lo que demostró que hay violencia pero que estamos adoptando actitud de negación y de dejar a la sola la víctima y de invisibilizar este hecho de violencia”, afirma Ricaldi.

Así el conversatorio puso en evidencia la necesidad de incidir para que los gobiernos municipales y departamentales creen políticas públicas con la participación de la sociedad.