Tariquía somos todos

Conocí la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía a inicios de los 2000s, en esa época no contaban con caminos, y había que entrar a pie y en caballo durante un día. Pude estar dentro de la Reserva, conocer sus paisajes y comunidades; lo que más recuerdo son sus manantiales y cascadas cristalinas, sus verdes praderas, sus bosques húmedos, la lluvia fina que caía constantemente que los del lugar lo llamaban “garbita”. Y por supuesto recuerdo también el cálido recibimiento de los comunarios y comunarias. Ha pasado mucho tiempo, las cosas han cambiado; actualmente, esta Reserva se encuentra amenazada por proyectos de exploración y explotación petrolera, y las comunidades de Tariquía y Chiquiacá se encuentran/continúan en pie de lucha, sufriendo violencias y persecución judicial. En esta oportunidad quiero resaltar algunos hechos que han facilitado a que se llegue a esa situación, y por qué esa Reserva debería importarnos a todos los bolivianos y bolivianas.